Libertad y Espiritualidad: no hay que esforzarse, solo Ser
- Julia Elena Calderon
- 21 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 24 jul 2025
Día 44: Cuando empecé a entender el mensaje de Un Curso de Milagros, en el 2022, todo me hizo clic porque la promesa era Libertad, Autenticidad, Inocencia, Ser. Las herramientas que propone no son para que creas en algo nuevo, sino para que sueltes la carga de las creencias que tienes hoy para que la Verdad se te revele. Se toma el tiempo de explicarte, de mil maneras, una sola cosa: ya Soy Espíritu.
No estoy atrapada en un cuerpo ni en un mundo, soy libre. Soy la Mente que sueña todo esto que llamo mi vida. Ya soy tal como Dios me creó y lo único que tengo que hacer es reconocerlo, soltando los obstáculos mentales que me impiden verme y vivirme como realmente Soy.
El Curso te explica con claridad por qué, aunque sepas estas ideas de memoria y conozcas la teoría, no logras sentir el alivio ni experimentar el cambio de percepción. Hay que estar dispuesto a indagar tu forma de pensar, y allí está la clave. Es algo muy revolucionario, profundo y requiere ganas, dedicación, constancia, cultivar el hábito de observarte y discernir.
Mi única prioridad fue comprobar todo lo que plantea el Curso y Ser lo que ya Soy. Si quería “arreglar” todas las áreas de mi vida, primero necesitaba alinearme con la Vida misma. Ya había intentado hasta el colapso cambiar todo afuera: la pareja, más dinero, otra profesión, otra casa, otro país, otra Julia. El Curso dice que solo basta con recordar quién Eres y todo cambia automáticamente, sin necesidad de que cambien las cosas del mundo. Es verdad. Y lo sigo comprobando un paso a la vez.
Desde mi experiencia, Libertad y Espiritualidad son la misma cosa. Toma consciencia del significado que tienen esas palabras hoy para ti. Si se sienten limitadas, condicionadas o lejanas, entonces tienes una definición alejada de la Verdad. La Libertad no puede llegar por el esfuerzo, es contradictorio. Ser Espiritual no puede llegar por el sufrimiento, es contradictorio. Cuestiónate lo que piensas, no te resignes.
Quiero despedirme resaltando esta idea: si yo pude, tú también puedes recordar tu Verdad. Depende de tus ganas de vivirlo. Yo quiero ser un eco de la voz de tu corazón.







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